viernes, 15 de mayo de 2009

EL OJO

A veces el frío es tan intenso que inmoviliza a los seres dentro de sus cobijas, invitándolos a permanecer en aquel espacio donde pernoctaron y quizás soñaron con el mejor recuerdo oculto en el inconsciente.

Apenas abro los ojos veo que aún esta oscuro, el cielo esta morado, ya falta poco para que amanezca y el frío, un viejo compañero, esta presente en mi habitación ocupando todos los rincones, pero queda rezagado cuando el agua helada se dispone a recorrer mi cuerpo desnudo, me aseo rápidamente para entrar en calor y después de vestirme levanto a los niños para que me ayuden con la mercadería que venderemos hoy. Tomamos algo caliente y masticamos un pan sin nada que sobró de anoche. Después de llegar al paradero y ya en la combi, nos acomodamos cerca de la puerta para poder bajar rápido los bultos durante el viaje, mis hijitos se quedan dormidos apoyándose en mí, yo también cierro los ojos durante algunos tramos.
Cuando llegamos a nuestro lugar de operaciones, instalamos la mercadería y comenzamos un nuevo día de trabajo para poder subsistir y de paso comenzar a juntar para comprar algo que nos pueda abrigar, porque cada invierno parece más frío que el anterior.
Mis dos pequeños colaboran es cierta forma, han aprendido algunos trucos y malabares, en los lugares que encuentran espacio para realizar sus piruetas y a veces les caen algunas monedas que van juntando.
Hay momentos que pienso que si mi esposo siguiera con nosotros podría ser mas fácil sobrellevar la situación, pero también recuerdo lo mal que me trataba y reacciono inmediatamente aliviada por la tranquilidad de estar luchando sola para lograr que por lo menos mis hijos puedan crecer. Es muy difícil la vida que llevamos, de constantes sacrificios y sin ningún tipo de comodidades, pero igual tenemos que seguir adelante, vamos a sobrevivir, yo lo se. Si les cuento mi historia es para que sepan como viven muchas madres abandonadas con sus hijos, y a pesar de todo debemos seguir luchando, no vivir si no sobrevivir, en una sociedad indiferente ante el sufrimiento de los necesitados.

* Historias como esta se convierten en pedacitos de un collage que acaba por formar nuestra urbe. En un país con altos índices de desempleo se justifica la aparición de trabajos alternativos, dentro de este rubro están los vendedores ambulantes, los cuales son un gran número de activos trabajadores.
Una de las dificultades de está actividad es el desorden, la contaminación, la violencia, etc. Ahí es donde debería entrar a trabajar el gobierno, simplemente se esperan soluciones concretas para seguir caminando hacia delante.

LAG.
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